Una vez escuche que un niño con un sueño aunque quiera no podría cambiar la realidad, hoy me doy cuenta que esa frase es tan cierta que me parece una completa e increíble mentira.


    Es raro ver como las personas aprenden a leer, aprenden a escribir, a pensar, a razonar y a trabajar a lo largo de su vida, todos aprenden a hacer algo, pero pocos el porqué de las cosas. Casi nadie se sienta a pensar que es lo que hace y por qué, que es lo que quiere lograr, como lo logrará y si realmente quiere superarse, si quiere mejorar, nadie sabe lo que quiere o al menos eso cree, pero a muchos les falta valor para enfrentar los retos de la aplastante realidad, de la moribunda esencia de la sociedad que se revuelca en su propia mediocridad. Es difícil cambiar un hábito que se encuentra ya dentro de cada uno, pero nada es imposible, el hecho de que la gente siga a sus pies en un camino tan desconocido como falto de destino,es consecuencia de la poca preocupación tanto de cada una de esas personas como de su pares.

    La peor condena es la indiferencia, pero esta indolencia hacia los demás (los no tan afortunados) es nada más y nada menos que un reflejo continuo de la individualidad penosa y egoísta que sufren la mayoría de personas, así como de su miedo a ser opacado, a ser descartado,es decir de la inseguridad. Un niño que no recibe educación por no poder pagar un colegio no es culpable de ser llamado ignorante, pero sí la persona que lo desprecia por ser pobre por creer que ese niño es menos, por no ser igual que uno mismo. Pero ¿Qué es la educación que recibimos si no la utilizamos de la mejor manera? Que hacemos para hacer de nuestro hogar un lugar mejor, de que manera demostramos que nuestra existencia es importante, ¿Por qué creemos que somos ajenos a nuestros mismos problemas?

    Así como cada gota de agua, en conjunto forma el océano, y cada centavo conforma una fortuna, la acción de cada uno en conjunto logra algo que muchas veces algo no se puede ver a simple vista, imperceptible para el ojo humano, solo observable en los corazones de las personas socorridas, la tranquilidad de una madre por saber que su hijo será educado así como la satisfacción al ver a su niño sonreír es tan gratificante como un millón de premios, incluso mas importante y valioso. Yo lucho por mí, por los míos, pero también por los demás, por los que no pudieron tener las mismas posibilidades que yo, por todas las personas que quedaron detrás, las que cayeron en batalla y las que no lograron pisar la meta, esto no es un sueño dorado, sino un fin muy difícil – pero no imposible- de ser alcanzado.

    Creo que el niño con un sueño se parece a mí, de lo que si estoy seguro que ese sueño debe ser realidad, confió en que este llamado obtendrá respuestas, que esta luz no encontrará ocaso, hoy me doy cuenta que cada persona desea creer lo que necesita, yo deseo cambiar las cosas, y creo que es posible, pero necesito de cada grano de arena que se pueda acumular en el regazo del futuro prometedor. Este es mi reto y caeré rendido únicamente en el la cúspide del camino.



Lo palpable y lo redundante se oculta en la miopia social que crece dia a dia en la mente de aquel peatón que cruza una calle sin mirar al lado, del joven que arroja al inóspito destino su futuro, aquel padre que abandona a su niño. Es la realidad la que se tiñe de negro en el luto del arrepentimiento por ser como es y es por eso que estoy aqui. "los problemas son los causantes de las soluciones".
Yo no soy la solucion pero intento serlo cada dia, y mientras exista un sueño se escuchara mi voz.


Luis Bragayrac

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